¿QUÉ ES?

La eterna pregunta. La pregunta que va de un lado a otro. La pregunta que estamos encantados de responder y cuya respuesta no siempre es del todo satisfactoria, porque termina por no resolver demasiado.

 La mediación es un sistema alternativo de resolver conflictos a través de un tercero neutral, que no decide ni trata de imponer un criterio, con el objetivo de que las partes se comuniquen y traten de llegar a un acuerdo sobre la materia en conflicto. 

Vamos a alumbrar las sombras.

¿Por qué es alternativo?

Porque cuando surge un problema en la esfera social la vía a la que solemos acudir es a los tribunales. Esta es una forma de intentar arreglar ese problema sin necesidad de exponerlo ante un juez.

¿El mediador hace algo?

Efectivamente, el mediador no toma partido por nadie. Si tú me dices «Sergio, tengo un problema con tal, explícame lo de la mediación y vamos a ver si podemos poner una en marcha«, yo no voy a estar a tu favor.

La tarea del mediador es servir como herramienta para favorecer la comunicación de los que están en conflicto. Permite establecer los turnos de palabra, guiar la narrativa de sucesos y aclarar conceptos para que la discusión no termine como suele terminar.

¿Una mediación vale para cualquier asunto?

No. La mediación no es la herramienta para salvar al mundo. Y que no te la vendan así, entonces desconfía.

La mediación es tremendamente útil y efectiva para aquellos asuntos con una carga emocional grande y en los que requieres tener más control de las decisiones que se toman.

Piensa. ¿Acaso al juez valora su decisión en criterios emocionales? ¿El abogado te pregunta cómo te sientes? ¿Crees que tiene importancia para el proceso judicial si tú estás varias noches sin dormir porque te horroriza lo que pueda pasar el día señalado para el juicio?

La respuesta es NO. En una mediación se ponen las emociones encima de la mesa porque suelen ser las causantes de la mayoría de nuestros problemas. Véase: me dices algo que yo interpreto fuera de lugar, me enfado y te contesto, te enfadas por cómo reacciono, los dos nos enfadamos, y una tontería de interpretación nos lleva al despacho del abogado para tramitar nuestro divorcio porque esta situación ha pasado cincuenta millones de veces.

Está claro que las emociones van a estar presente en la mayoría de casos. Pero hay algunos que no son aptos para acudir a mediación, bien por los derechos que protegen, bien porque se persigue una sentencia, bien por otras razones.

¿Por qué pagar a otra persona si al final tendré que irme al juzgado?

Soy un poco adivino. Sé que piensas «bueno, esta cosa tan nueva estará bien para probarlo, si acaso, pero si quiero algo de verdad al final tendré que acudir al abogado para que el juez me diga lo que sea«.

No es culpa tuya que pienses así. Nuestra sociedad tiene demasiado interiorizada esta idea, es poco dialogante y prefiere poner juez y sentencia de por medio.

Vas a pagar a un profesional para que hagas lo que no has podido hasta ahora: hablar en condiciones sobre un problema. ¿Qué te crees que se hace en el juzgado? ¿Te crees que vas a ganar más entrando por esa puerta?

Si la mediación falla, si no estáis de acuerdo, en cualquier momento se puede terminar y podréis acudir al juzgado. Acudir a mediación no supone no poder ir a los tribunales.

¿Si es tan maravillosa por qué no he oído hablar nunca de ella?

Porque en España no está plenamente implantada y no se apuesta por ella de verdad, así de sencillo.

En otros países la llevan utilizando años y años, descargando de trabajo a los juzgados y permitiendo que los ciudadanos tengan un recurso más que poder utilizar con garantías.

Aquí, salvo honrosas excepciones como Cataluña, su implantación se lleva luchando mucho tiempo para que se haga de forma efectiva.

Es útil y da buenos resultados, sólo hay que echar una miradita a Estados Unidos. Pero tenemos que darle la importancia que merece.

¿Por qué debería utilizar la mediación?

A mí no me lo preguntes, pregúntatelo a ti. ¿Cuál es tu opinión de la Justicia? ¿Crees que un juez va a resolver tu problema mejor que tú?

Si aún te quedas con dudas, podemos resumir unos cuantos puntos:

  • Más rápido que un proceso judicial. Bueno, esto no sería difícil de conseguir, ¿verdad?
  • Más barato. Una mediación no es gratis, te va a costar dinero, pero te va a salir mejor que un proceso judicial en el que hay un estudio del caso, multitud de documentos, conversaciones con clientes y compañeros, visitas al juzgado, y preparación de pruebas y vistas.
  • Tú controlas tu asunto. Se llegará a los acuerdos que las partes quieran. Todos los aspectos acordados lo serán porque a ti y a la otra parte os parecen bien. Básicamente, porque habrán salido de vosotros, no de un juez.

Ahora que sabes qué es una mediación, estás a un click de solicitarla.