Qué tienes que saber sobre el delito de conducción bajo los efectos del alcohol

Estamos acabando el año. Es una época de jolgorio en la que se nos acumulan los compromisos sociales y deambulamos como animales cebados de una cena a otra, sin casi saber con qué grupo nos juntamos esa noche. La cosa se suele ir de las manos y el alcohol empieza a desfilar, y claro, cómo no te vas a tomar unas copas.

Y ahí está el problema. Has bebido y has venido a la cena en coche. Lo primero que tienes que maldecir es tu insensatez. Si preveías que ibas a beber, o andando o en taxi.

Si la inconsciencia te lleva a coger el coche, tienes que saber dos cosas.

1.- Te puedes matar y te puedes llevar contigo a otros usuarios de la carretera que no tienen culpa ninguna.

2.- Puede que no tengas un accidente, pero sí que te paren en un control de alcoholemia.

En este artículo sabrás en qué consiste el delito contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos del alcohol.

¿Cómo se regula y cuáles son las penas?

Se establece en el Código Penal en su artículo 379.

¿Cuál es la conducta penada? → Conducir un vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas.

Para el caso de bebidas alcohólicas, la tasa de alcohol en aire espirado debe ser superior a 0,60 miligramos por litro o superior a 1,2 gramos por litro si se trata de la tasa de alcohol en sangre.

¿Qué penas se imponen?

SIEMPRE → Privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años.

OPTATIVO →

  • Pena de prisión de tres a seis meses.
  • Multa de seis a doce meses.
  • Trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días.

 

Cuando una persona conduzca con unos niveles de alcohol superiores a esto, SIEMPRE cometerá el delito del art. 379, independientemente de que le explique al agente de policía que las cuatro copas que se ha tomado no le afectan y que no le hacen perder el control. Da igual.

Sin embargo, si el test arroja unos niveles inferiores, pero el conductor no sabe hablar, no enfoca la mirada, y anda de lado a lado, se le puede condenar igualmente por tener síntomas manifiestos de no estar en condiciones aptas para conducir.

 

EXTRA: Por si te lo estabas preguntando, negarse a realizar una prueba de alcoholemia también es un delito, castigado también con la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años, así como la pena de prisión entre 6 meses y un año.

Vamos, que la tontería de no someterte a la prueba te puede resultar peor que dar positivo.

 

¿Cómo se tramita y qué hacer?

Se tramita por la vía del juicio rápido. Se inicia en virtud de un atestado policial, recogiendo todas aquellas circunstancias del control de alcoholemia. Así, los agentes envían al infractor a prestar declaración al Juzgado de Guardia.

Es evidente el porqué de su nombre como juicio rápido. El juez ve el caso el día siguiente o unos días después.

En este proceso, el Ministerio Fiscal solicitará la pena que corresponda según la gravedad de los hechos, de entre lo que hemos dicho un poco más arriba.

La ventaja que tiene este tipo de procedimiento es que el infractor puede conformarse con la pena solicitada por el Fiscal, de forma que se le reduce en un tercio la condena. La conformidad supone el reconocimiento de los hechos, y la reducción de la pena en un tercio supone un “privilegio” que no se conseguirá de ninguna otra forma.

Demostrar que el etilómetro se equivoca es una cuestión complicada, inútil en la mayoría de casos, y la conformidad se erige como una de las mejores soluciones.

 

Ante todo, espero que jamás tengas que tener en cuenta toda esta información y que pases unas Fiestas lo más plácidas posible 🙂


Para cualquier duda o consulta, me tienes a un paso de distancia.

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