Las 5 cosas que deberías saber de tu abogado si de verdad quieres un buen servicio

Buscar un abogado puede resultar pesado, cansado y hasta doloroso para el ánimo y el bolsillo. Y el principal problema viene por dónde buscar y qué criterios utilizar a la hora de seleccionar a ese señor o señora que esperamos que nos dé la llave para arreglar nuestra vida como si se tratara de un regalo del cielo.

Yo no te voy a arreglar la vida, lo siento. Pero sí te voy a dar unos consejos para que puedas saber qué y cómo valorar a un profesional de los servicios jurídicos.

BUSCANDO DEBAJO DE LAS PIEDRAS

Vivimos en un mundo saturado de todo tipo de productos y servicios. Hoy consumimos de todo, hay miles de respuestas para cada necesidad. Incluso hay respuestas que aparecen sin haber una demanda real.

Estamos aburridos de todo.

Me pongo en la piel de quien tenga un problema legal. “Puf, ya estamos con los líos de papeleo, qué aburrimiento”. “Bueno, la que me ha liado Pepito con el negocio que me comentó”.

Buscas por Internet un principio de solución. Porque hoy toda la información está al alcance de todos los mortales, y sólo tienes que teclearla para que te aparezca con pelos y señales.

Empiezas a leer. Fulano87 en un foro te da una solución perfecta para ti, pero unos comentarios más abajo, @578X (seguro que en el DNI se llama así también) te tira por tierra tu argumento porque a su primo le pasó algo parecido y ES como él dice. Vamos, que apagas el ordenador con la sensación amarga de tener un problema gordo o de estar haciendo las cosas a la perfección.

Vale, calma. No será para tanto. Seguro que ese tipo rancio del bar sabe cómo actuar en estos casos, es un superviviente.

Unas cervezas después, te da un contacto de un amiguete que es abogado.

Bien, ya tienes un comienzo, ya tienes a dónde ir.

Aun así, te pones a buscar algunas opciones más para tener más variedad donde elegir.

Ahora llega el «problemilla». En España tenemos una población muy alta de abogados. Te pongo unos ejemplos: si eres de Madrid, con todo lo grande que es de por sí la ciudad, vas a tener que meter la mano en el cesto de abogados y sacar uno de los 36.373 que hay repartidos. Si te vienes a Ciudad Real, la selección la tendrás que hacer entre 792 profesionales. Y podría seguir, pero te dejo la fuente para que la mires tú: censo de letrados.

En España hay un total de 140.973 abogados. Como para tener una urgencia buscando.

Complicado, ¿verdad? Resulta que va a ser verdad que levantas una piedra y salen 10 abogados.

 

¿EN QUÉ ME FIJO ENTONCES?

La única referencia que tenemos sobre los abogados es la que nos da el cine o la TV. Generalmente, abogados americanos que hacen alegatos maravillosos, en pie, ante un estrado de justos y puros ciudadanos, en busca de hacer guardar los valores de la justicia y la moral de aquellos que no tienen voz. ¿Glorioso, eh?

Siento comentar que el día a día no es tan épico. Ni se hacen alegatos de este tipo constantemente, ni todo consiste en ir a juicio, ni negociar con grandes corporaciones la fusión de sociedades.

Seguramente el abogado que necesites no haga nada de esto. En qué consiste su trabajo diario es algo de lo que hablaremos más adelante.

Soy abogado, sí. «Este me va a decir lo que le interesa«, pensarás. Así es, lo escribo personalmente. Pero piensa también que te está alumbrando alguien desde el interior y que se conoce el camino 😉

 

1.- Tus necesidades primero

Antes de mirar afuera, mira adentro. ¿Qué necesitas tú? Puede que tu caso requiera la atención especializada de un despacho grande. O quizás es algo más pequeño y necesitas un abogado cercano que tenga más tiempo para ti.

El abogado se debe ajustar a lo que necesites, no tú a él. Estoy convencido de que cuando eliges cualquier otro servicio o compras una marca lo haces porque se ajusta a tus necesidades y valores. En la abogacía debes hacer lo mismo.

 

2.- Atiende su forma de presentarse

Ahora sí, evalúa al profesional. En otra época, la mejor manera era preguntar a alguien para que te recomendara un abogado.

Ahora los tiempos han cambiado. Y los profesionales nos tenemos que adaptar.

Internet es ahora nuestra mejor tarjeta de presentación. Es nuestro traje y nuestra cara, lo que decimos a los demás. Un sitio web cuidado te estará diciendo a gritos que pone empeño en ser un mejor profesional y que cuida su trabajo.

Seguramente no contratarías a alguien con la camisa hecha jirones o con las carpetas de los clientes tiradas de cualquier forma por el despacho. ¿Qué imagen te daría eso?

En la actualidad esa imagen es virtual. Y una imagen virtual de hace diez años, descuidada o, directamente, la falta de esa imagen es un error que es pasado por alto demasiado a menudo. No lo descuides tú también si estás buscando poner tus intereses en juego, por favor.

También puedes ir puerta por puerta, pero con el dato que te he dado arriba a lo mejor reconsideras eso y sigues con tu vida. Casi te tendría cuenta ponerte a estudiar Derecho de forma autodidacta.

 

3.- Cómo trabaja y qué sabe hacer

Su página «acerca de» («sobre mí» o cualquier otra denominación que haga referencia al equipo) te da la información suficiente para que te hagas una representación de lo que puedes esperar o no de ese profesional.

Cómo son los casos que ha llevado, cómo suele resolver las consultas, en qué ha invertido su formación, cómo aplica esa formación. Si vas al origen podrás completar ese imagen que te dibujará la persona con la que vas a contratar.

 

4.- Comunicación y feeling

Hay servicios que no requieren una gran inversión de tiempo, dinero o emociones. Vas al mercado a comprar embutido y no necesitas contar tus penas al dependiente -aunque también se haga algunas veces-; sólo necesitas decirle cuánto quieres y pagar, amabilidad mediante.

En cambio, en un servicio jurídico le vas a revelar a la otra persona una información que forma parte de tu intimidad más profunda. Datos de tu relación de pareja, de tu economía, y puede que hasta le tengas que dar los detalles de una cuestión penal que te acongoja con sólo pensarla.

Es por eso por lo que necesitas trabar una relación de confianza, os vais a contar muchas cosas. Necesitas poder dar detalles sin avergonzarte. Hablar al fin y al cabo. Y el abogado tiene que ser capaz de escucharte -que no solamente oírte- y saber hacerse escuchar, comunicando todos aquellos detalles jurídicos que tengas que saber.

Se suele pasar por alto, pero considéralo. Seguramente sólo sepan de esos temas un puñado muy pequeño de personas, tienes que dar tu voto de confianza y elegir una parte que te escuche y que te resulte cómoda.

 

5.- «¿Cuánto me va a costar?»

Es el último punto pero es el más importante. Al final tendemos a valorar todas las cosas en su sentido económico -yo el primero-.

Es crucial que se toque el tema con normalidad por ambas partes. Parece un tabú y tendemos a pensar que no debemos hablar demasiado de ello.

Te pregunto: ¿Qué concepción tienes de las tarifas de los abogados? ¿Caras? ¿Inciertas?

Los abogados facturamos en función de la naturaleza del asunto: de su dificultad, de las horas de trabajo estimadas, de la cuantía, etc. No hay un estándar y cada uno tiene su sistema. Nos podemos guiar por las normas orientadoras de los Colegios de Abogados -que no es obligatoria seguir- o cada cual por su experiencia o su clientela tipo.

Si no quieres sustos te recomiendo que exijas un presupuesto y una hoja de encargo antes de iniciar ningún trámite, así tendrás tu referencia económica y no te llevarás sorpresas.

si alguien te dice que te lleva tu asunto gratis o se alarga innecesariamente a la hora de darte un precio, ve con cuidado. Nadie trabaja gratis. No te haces un favor ni a ti ni a nuestra profesión.

 

CONCLUYENDO

A veces no hay que dar tantas vueltas al asunto, que tengas un abogado recomendado que te vaya genial. Y eso sería estupendo e ideal, pero puede ser que no ocurra así.

Por eso te recomiendo que pienses qué necesitas, que bucees en la red y conozcas al profesional, y que pidas toda la información desde el principio.

Palabrita de abogado.

Si me quieres comentar algo, abajo tienes folios. ¿Has tenido que buscar un abogado alguna vez? ¿Cómo te fue?

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